Las palabras que custodian al miedo ya se van a callar en los libros que nunca leí, tal vez, te deba buscar, y tu voz, mi amor, todavía a veces suena como un río sin fe. Y en la multitud, un alud
de alcohol me dejaría sin ley por favor, escuchame si querés esta vez, porque necesito verte bien
y sin tus manos voy cayendo sin red desde esta cuerda de humo.
Ni un momento ni la eternidad, ésto va más allá; con vos mi alma se volvió a iluminar si no fuera porque vos estás, yo no estaría acá.
Misterio, tiempo, y verdad desde tus ojos, se ve mucho más.
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