Salió apurada de su casa, con su pollera corta. Él la esperaba en la parada, hacía más de una hora. Y no le dijo nada, ella quería pasarla bien, no le dijo nada, y se tomaron el 10. Sacó boleto doble, hasta Palermo. Ella lo miró, y creía comprenderlo y no le dijo nada, ella quería pasarla bien. No le dijo nada, y se bajaron del 10. Y era de noche y él la abrazaba, y no le dijo nada, sintió su mano en la espalda, y no le dijo nada, la acariciaba despacito, y no le dijo nada y de repente llegó Tito, Uh! Que cagada.

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